¿Las nuevas formas del capitalismo en Venezuela han generado la inflación galopante actual?

Capitalismo venezolano: repaso histórico de sus estructuras

El modelo económico venezolano ha evolucionado a través de distintos enfoques del capitalismo. Desde el capitalismo rentista petrolero instaurado en el siglo XX, hasta los intentos de reformulación con la Constitución de 1999, el país ha transitado por momentos clave como:

  • Décadas de 1950-1980: Dependencia de la renta petrolera para sostener el gasto público, con escasa diversificación productiva.

  • 1990-2000: Crisis, privatizaciones y apertura liberal con Carlos Andrés Pérez, seguida por la “Agenda Alternativa Bolivariana” en tiempos de Chávez.

  • 2010-2020: Aparece una economía fragmentada: bodegones, remesas, importación informal y dolarización espontánea.


¿Qué entendemos por inflación galopante en Venezuela?

La inflación galopante es aquella que supera el 50% mensual y deteriora rápidamente el poder adquisitivo. En Venezuela, se manifiesta en:

  • Aumento descontrolado de precios.

  • Reemplazo del bolívar por el dólar como referencia comercial.

  • Reducción drástica del salario real frente a la canasta básica.

📌 Ejemplo: El salario mínimo venezolano ha sido equivalente a menos de 5 USD mensuales, mientras que la canasta básica supera los 400 USD, según informes de Ecoanalítica y ENCOVI.


Comparación con modelos económicos de la región

Otros países han enfrentado procesos similares, pero con distintas salidas:


Venezuela comparte elementos con todos, pero presenta una fragmentación institucional más profunda y una dolarización informal que afecta la estructura salarial.

El nuevo capitalismo y sus efectos estructurales en la inflación

El modelo actual se caracteriza por:

  • Apertura comercial sin institucionalidad: Productos importados sin fiscalización efectiva.

  • Dolarización informal: No regulada, genera exclusión de quienes no acceden a divisas.

  • Mercado dual: Bodegones y barberías de lujo conviven con economía informal y pobreza extrema.

 El crecimiento del comercio urbano en dólares no se traduce en reactivación productiva nacional. Los precios se fijan en divisas, pero los salarios siguen en bolívares, generando distorsiones y desigualdad.


¿Es sostenible el nuevo modelo capitalista venezolano?

Evaluar implica juzgar sus efectos bajo criterios institucionales, sociales y económicos:

  • Beneficios concentrados: El modelo favorece a sectores importadores y nuevos emprendedores en dólares.

  • Exclusión estructural: Amplios sectores sin acceso a divisas ni empleo formal.

  • Falta de políticas públicas sólidas: No hay reforma fiscal ni modelo de redistribución sostenible.

El modelo bodegonero genera una ilusión de abundancia, pero no ataca las causas estructurales de la inflación. La desigualdad se profundiza y el tejido productivo permanece débil.

¿Cómo recuperar el tejido económico sin repetir errores?

Se requiere una nueva matriz productiva, con énfasis en:

  • Incentivos reales a la producción nacional

  • Reforma tributaria progresiva y regulaciones monetarias eficaces

  • Articulación entre comunidad, empresa y Estado para reconstruir confianza institucional

“La inflación no se combate desde el lujo, sino desde la estructura. Venezuela necesita más que bodegones: necesita bases económicas que incluyan, equilibren y produzcan.”

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